Nuestra espiritualidad se inspira en la tradición monástica de la Iglesia, y más concretamente en la actitud contemplativa de Nuestra Señora del Silencio, que vivió y acompañó la misión redentora de su Hijo desde Nazaret hasta el Cenáculo. “Una vida de retiro y soledad”; una vida liberada para dedicarse por entero en la práctica del amor en la que Jesús resumió toda la Ley (Mt 22, 36-40; Dt 6, 5).

espiritualidad 01

El amor incondicional y pleno a Dios, “con toda el alma, con todo el corazón y con todas las fuerzas”, lo realizamos siguiendo a Cristo y dejándonos llevar de su Espíritu. Cristo es el centro de nuestra vida, el que da sentido a toda nuestra actividad y a nuestros sentimientos. Por amor a Él lo dejamos todo (cf. Mt 13, 45; Lc 9, 23), y por vivir en su intimidad amistosa, sacrificamos bienes, talentos y actividades como oblación acepta a sus ojos, para que solo El habite en el templo de nuestro corazón y en el silencio absoluto del claustro, llenándolo con su palabra y su presencia, y la Esposa pueda verdaderamente dedicarse al Único “en la oración constante y en la austera penitencia” en el misterio del amor total y exclusivo. (VS. 5)

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Mensaje

espiritualidad 02

Su madre guardaba fielmente todas las cosas en su corazón